La llamada crisis de la subjetividad derivada del reconocido fracaso de la modernidad como proyecto civilizatorio, ha afectado aquello que conocemos hoy en día como “arte contemporáneo” y que constituye un segmento del amplio campo cultural. En la dinámica de intercambios inherentes a los procesos de globalización que estamos experimentando, se están produciendo desplazamientos interesantes de enunciar.
Por una parte, se observa mucho optimismo entre quienes apoyan las organizaciones de grandes eventos a escala internacional, y por otro lado, se percibe un gran escepticismo frente al rol liberador que pueden representar las prácticas artísticas contemporáneas como parte del campo social. Esta diferencia responde a las tensiones o luchas de poder entre, quienes asumen una postura crítica frente a la creciente mercantilización de la cultura, por una parte, y aquellos que obtienen beneficios económicos y de prestigio al promover la cultura como recurso, por otra.
Documento completo en archivo adjunto
0 comentarios








