Hacer referencia a este tema es adentrarnos en un terreno poco explorado y por lo tanto carente de estudios sistemáticos que arrojen datos estadísticos precisos que permitan construir o perfilar indicadores que muestren el impacto del trabajo cultural en el desarrollo o el estado actual de nuestras industrias culturales. Lo anterior obedece a múltiples causas que escapan al objeto del presente trabajo, mencionaré algunas: escasos presupuestos destinados principalmente a tareas de preservación del patrimonio monumental y mantenimiento de infraestructuras básicas; poco interés de académicos por la investigación de asuntos culturales y la casi total ausencia de financiamientos para el estudio y el análisis en un medio donde la cultura ocupa el último lugar en las prioridades nacionales y de lo cual se puede prescindir, sobretodo en tiempos de austeridad. Es mi propósito en este trabajo presentar a ustedes un panorama de cómo se está asumiendo el papel de la cultura en las sociedades centroamericanas y ofrecer algunas claves que orienten la definición de indicadores culturales pertinentes a la región.
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