Debemos trabajar por una cultura generadora que sustituya a los dos modelos imperantes en este momento: la “cultura higienista” y la “cultura cool”. No olvidemos tampoco los modelos implantados por las llamadas industrias culturales: la “cultura narcotizante” que anula por completo la capacidad de reflexión y la “cultura moldeadora”. Bueno, y luego está la “cultural cándida” que piensa que todo se resuelve si los ciudadanos asisten con la boca abierta a lo que las Administraciones de forma más o menos caritativa les ofrecen.
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